Ciudad-jardín
El contexto: el Londres industrial del XIX Para entender la urgencia con la que Howard formuló su propuesta hay que situarse en la realidad del Londres de la segunda mitad del siglo XIX: una metrópoli de varios millones de habitantes en la que la Revolución Industrial había concentrado en pocas décadas a enormes masas de trabajadores en condiciones de habitabilidad miserables. El hacinamiento, la contaminación del aire y del agua, la ausencia de espacios verdes, la insalubridad de las viviendas obreras, la promiscuidad, la mortalidad infantil y la criminalidad eran los problemas cotidianos de la ciudad industrial. Al mismo tiempo, el campo se vaciaba: los jornaleros agrícolas abandonaban los pueblos atraídos por los salarios industriales, dejando un paisaje rural empobrecido y despoblado. Howard percibió que tanto la ciudad como el campo estaban en crisis y que ninguna política de mejora parcial —ni los parques públicos victorianos, ni las leyes de vivienda obrera, ni los ferrocarriles suburbanos— podría resolver los problemas estructurales de la metrópolis industrial.
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