La Transición en España. De la muerte de Franco a nuestros días

03/04/2025 6.327 Palabras

Introducción Octubre de 1975: en algunas casas se había puesto champán en el frigorífico; pero en otras se metía en aceite la herrumbrosa pistola guardada desde la guerra civil: Rranco se moría. Moría con una agonía larga, dolorosa; prolongada en espera de un milagro. Se llamaba al milagro con todo lo que se podía: con el manto de la Virgen del Pilar, que había colocado sobre su cama el arzobispo de Zaragoza, monseñor pedro cantero cuadrado; con la mano de Santa Teresa —un guantelete de oro, ensortijado, con un óvalo de cristal al dorso para que se pudiera ver el trozo de momia—. Reliquias y oraciones. Un coro de cuarenta doctores discutía, a veces con acrimonia, los tratamientos posibles. Ya la familia había echado a Vicente Gil, el médico de cabecera de toda la vida, sin más recompensa que un televisor en color que le regaló la Señora («No sabía qué enviarte, y entonces, como tú eres muy casero y muy familiar, te hemos mandado un televisor»). La última vez que Vicente Gil vio a Franco, ya en el lecho de muerte, le impresionó: «Lo que aún recuerdo es que pedía agua con una voz apenas perceptible, mientras otra enfermera le pasaba un hisopo por los labios. La cabeza y el cuerpo del Caudillo se habían reducido de modo inverosímil. Salí de la habitación mareado y blanco como la cal». En torno al lecho donde se dolía la ilustre pavesa se discutía de operaciones quirúrgicas, de hibernación o de dejarle en paz. Arengaba a los médicos el marqués de Villaverde, yerno y cirujano, quien les pedía que «ganaran unas horas», tal vez para organizar un movimiento militar que fuera capaz de hibernar el régimen.

This website uses its own and third-party cookies in order to obtain statistical information based on the navigation data of our visitors. If you continue browsing, the acceptance of its use will be assumed, and in case of not accepting its installation you should visit the information section, where we explain how to remove or deny them.
OK | More info