Ópera cómica
La gran paradoja del género: ¿es siempre cómica? El primer equívoco que hay que despejar es el más fundamental: la opéra-comique no es necesariamente cómica en el sentido de humorística. Su nombre no alude al carácter festivo o burlesco del argumento, sino a una característica formal específica: la alternancia de diálogos hablados con números musicales cantados, en oposición a la Grand opéra, donde toda la acción es cantada sin interrupción mediante recitativos. Así, una ópera puede ser profundamente trágica —como es el caso de Carmen, que termina con un asesinato— y seguir siendo técnicamente una opéra-comique si incluye diálogos hablados en lugar de recitativos. Esta distinción formal —y no temática— es la clave que define al género.
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